vie. Sep 20th, 2019

Ni la oferta del PSG devuelve la sonrisa a Vinicius

Media hora contra el Valladolid resumió el momento de Vinicius Jr.: sin inspiración en la izquierda, aturullado en la derecha, inofensivo cuando se sumó al área en el apretón de los minutos finales. En su temporada de destape, el brasileño fue un estimulante en medio del bajón generalizado del Real Madrid, pero en este inicio de curso esa chispa se ha apagado. No termina de ganarse la confianza de Zidane, la llegada de Hazard y la resurrección de Bale le apartan de su orilla preferida, la izquierda, y el interés por Neymar le tiene inquieto. Vinicius ya no sonríe.

Los síntomas ya se intuyeron en Balaídos, pero entonces compensó la falta de chispa con más compromiso defensivo. Contra el Valladolid, ni eso alcanzó. Entró por James Rodríguez con la misión de siempre, agitar el árbol. Cambiar el control y la asociación del primer acto por más reto, descaro y desborde, sus señas de identidad. Pero salvo un par de arrancadas que acabaron en agua, poco más se dejó notar. Y la cosa no mejoró cuando le tocó pasarse a la derecha. Fue un gesto de impaciencia de Zidane, que al ver que su equipo no lograba reventar la lata se entregó a un estilo aún más directo aprovechando la entrada de Jovic: con un rematador así, colocó a Bale y Vinicius a pie natural para colgar balones al área. El galés salió a flote, pero el brasileño terminó de hundirse. Un par de pérdidas suyas acabaron en susto para un Real Madrid que ya antes de que él entrara había empezado a resquebrajarse. En la acción más sintomática, intentó desbordar a Waldo y no sólo acabó perdiendo la cartera, sino que se llevó puesta una sotana que dio inicio a otra contra peligrosa.

ATROPELLADO Y BAJO PRESIÓN

Su imagen ante el Valladolid fue la de un futbolista atropellado, que juega con la presión no sólo de reanimar al Real Madrid -excesiva, pues con 19 años no le toca- sino de ganarse la confianza de su entrenador.

La irrupción de Vinicius en el Real Madrid se frenó con aquella rotura de ligamentos en el tobillo derecho que sufrió en la vuelta de la eliminatoria contra el Ajax. Llegó en su mejor momento, le tuvo dos meses de baja y cuando volvió ya no estaba en el banquillo Solari, su gran valedor. Se encontró a Zidane, que en ese tiempo ya se había quedado prendido de Brahim, y apenas dos ratos hasta la última jornada, ya oficialmente fuera de la lista de Tite para la Copa de América.

Aunque este mes ha vuelto a recibir la llamada de Brasil, coincide con su momento a la baja en el Real Madrid. En el empate del sábado, Zidane le afeó su trabajo en más de una acción defensiva, aunque en rueda de prensa no quiso señalarle. «Ha entrado en la segunda parte, que ha sido un poco peor para nosotros», se limitó a decir. Pero aunque en Vigo fue titular y en el Bernabéu el primer relevo desde el banquillo, Vinicius sabe que necesitará más para convencer al técnico cuando la plantilla esté al completo.

Será también trabajo del francés rebajar esa presión que lo atropella, aunque seguramente no se calmará hasta el cierre del mercado. A falta de una semana, el club blanco aún no ha descartado la operación Neymar y Vinicius sabe que el PSG puso su nombre sobre la mesa: por 150 millones más la promesa brasileña, habría trato. El Real Madrid se ha negado, pero incluso aunque no entrara sabe que la llegada de su compatriota le dejaría arrinconado. Y entre esa amenaza, la falta de confianza de su entrenador y esa ansiedad por intentar más de lo que debe cada vez que recibe el balón, se pierde la chispa de Vinicius.

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