vie. Sep 20th, 2019

Golpe de Boris Johnson al Parlamento británico para imponer su Brexit duro

El movimiento ha provocado que sus opositores tengan aún menos tiempo del que ya tenían para «maniatarle legislativamente», ya que apenas dispondrán de una semana antes de que pierdan cualquier oportunidad de influir en la forma en que el país abandonará la UE. Johnson se ha basado en un mecanismo conocido como prórroga que suele ser utilizado prácticamente todos los otoños para reiniciar las legislaturas tras unos días de receso a los que se pone fin tras un Discurso a la Reina en el que se exponen los nuevos objetivos a perseguir.

El problema es que Johnson, que arguye que se lleva demasiado tiempo sin hacer uno, concretamente desde junio de 2017, ha extendido esos días que suelen durar y los ha convertido en cinco semanas que le vienen como anillo al dedo para sus propósitos. No solo limita las opciones de la oposición sino que, además, hace coincidir la vuelta con la reunión del Consejo Europeo los días 17 y 18 de octubre, donde espera conseguir un acuerdo que acabe con la salvaguarda en Irlanda.

En Downing Street han sido optimistas durante los últimos días con este asunto asegurando que para los líderes comunitarios ésta ya no es «sacrosanta»: «Estamos haciendo progresos porque nuestros socios europeos se han dado cuenta de que vamos en serio con abandonar la UE el próximo 31 de octubre sin peros ni condiciones».

Desde Bruselas, donde se siguió con preocupación la jornada de ayer, el coordinador para el Brexit del Parlamento Europeo, Guy Verhofstadt, emitió un mensaje en sus redes sociales mostrando su solidaridad con los diputados británicos: «El lema ‘Recuperar el control’ nunca fue tan siniestro. Como compañero parlamentario envío mi solidaridad a todos aquellos que están luchando para que sus voces sean escuchadas. Acabar con el debate acerca de materias importantes no va a ayudar a elaborar un futuro estable entre la Unión Europea y el Reino Unido«.

En ese mismo sentido se manifestó la líder de la oposición en la Cámara de los Lores, Angela Smith, que catalogó la naturaleza del rumbo elegido como «trumpesca de corazón». «Parece que lo que quiere el primer ministro es retomar el control, pero para que el poder resida únicamente en él. Se trata del acto de un autócrata, no un demócrata, y su decisión es parte de un patrón arrogante», criticó.

El presidente estadounidense publicó un tuit asegurado que «Boris es un genio, exactamente lo que el Reino Unido ha estado buscando y demostrará que va a ser ‘el bueno’«, haciendo un juego de palabras con su lema Make America Great Again.

La oposición ha sido unánime en su calificativo de «ultraje constitucional» acerca del rumbo elegido por Johnson, e incluso Jeremy Corbyn llegó a pedir tiempo y una reunión a la Reina para intentar convencerla de que no diese su consentimiento para la suspensión, a pesar de que su papel es más testimonial que verdaderamente decisivo. Sin embargo ésta decidió dar una respuesta rápida para evitar alimentar la incertidumbre y accedió tras la reunión con los líderes parlamentarios, entre los que se encontraban el de los Comunes, Jacob Rees-Mogg, la de los Lores, Evans de Bowes Park, y el Jefe de Látigo, Mark Spencer.

Lo cierto es que oficialmente el Parlamento británico iba a entrar en un receso de tres semanas, que no es lo mismo que la suspensión actual, a partir del próximo 13 de septiembre por las conferencias anuales de los partidos. El grupo de la oposición, sin embargo, tenía pensado cancelarlo para tener más tiempo para maniatar legislativamente a Johnson y obligarle a que pidiese una extensión del artículo 50 para retrasar el Brexit.

Los apenas siete días de los que disponen ahora abren además una nueva fisura entre el bloque de opositores al dividirlosentre los que creen que deberían intentar aplicarse fórmulas legislativas y los que opinan que no hay tiempoque perder y que se tendría que plantear cuanto antes una moción de censura. Desde dentro del propio partido conservador hay quienes han hecho ya un llamamiento para volver antes de las vacaciones y reunirse para definir una hoja de ruta que exprima al máximo los días disponibles.

La ciudadanía, por su parte, reaccionó recaudando un millón de firmas pidiendo que no se llevase a cabo esta suspensión y congregándose en las calles de las principales ciudades del país bajo lemas que apelaban a «defender la democracia». Según una encuesta exprés de YouGov sobre 5.734 personas tan sólo un cuarto de los consultados veían como «aceptable» el rumbo que ha decidido tomar el Gobierno.

Ruth Davidson, jefa de los conservadores en Escocia y primera líder británica abiertamente lesbiana, ha anunciado hoy su dimisión, aunque fuentes cercanas a ella aseguraron a la prensa que su decisión no venía motivada por el anuncio de Downing Street. «Hay dos motivos por los que lo está pensando, la familia y Boris. No puede defenderle, es tóxico yva en contra de las cosas por las que ella ha luchado«, asegura una persona cercana citada por The Times.

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