vie. Sep 20th, 2019

¿Por qué los rusos parecen tan hoscos?

Muchas veces he oído comentar a mis amigos provenientes de distintos lugares del mundo que a primera vista los rusos les parecen muy lúgubres y hoscos, interpretando esta característica como falta de respeto por el interlocutor o simplemente por mala educación. No obstante, esta aparente frialdad que tanto desconcierta a los extranjeros, los cuales intentan achacar la supuesta antipatía de los rusos al clima severo y un difícil desarrollo histórico del país, se explica, sobre todo, por el hecho de que sonreír a los extraños no forma parte de la cultura rusa.

Sonreír por cortesía no es siempre bien visto. Según explican los destacados lingüistas rusos Iósif Sternin y Yuriy Prójorov en su libro ‘Los rusos: comportamiento comunicativo’, en Occidente a la hora de saludar a una persona, incluso desconocida, sonreír significa ser amable. Sin embargo, para los rusos este tipo de sonrisa denominada ‘sonrisa de servicio’ en ocasiones puede despertar rechazo, ya que se califica de falsa y artificial. Los rusos normalmente sonríen si realmente sienten que quieren hacerlo y no por compromiso.

La sonrisa rusa refleja el estado de ánimo.  A diferencia de la sonrisa occidental por cortesía, la sonrisa rusa en la mayoría de los casos va de la mano del estado de ánimo de una persona. «[En Rusia] la sonrisa refleja el verdadero estado emocional, mientras que allí [en Occidente] les educan así [a sonreír]», comenta a RIA Novosti la psicóloga Olga Stepánova, profesora de la Universidad Lomonósov de Moscú. A su juicio, la sonrisa occidental tiene una gama de significados sociales mucho más amplia en comparación con la rusa. «La tristeza del corazón no se endulza con una sonrisa», afirma el proverbio ruso.

Devolver inmediatamente la sonrisa no es muy propio de los rusos. Responder a una sonrisa de un desconocido con una sonrisa (aunque tengo que confesar: yo devuelvo la sonrisa siempre) no es muy típico en Rusia, si no se trata de un niño, claro. Normalmente los rusos sonríen a la gente que conocen, aunque sea de vista. Muchas veces en vez de simplemente devolver la sonrisa, inmediatamente entablan una conversación. Teniendo esto en cuenta, no tomen muy a pecho si al sonreír en el control de pasaportes, el agente que les atiende no les devuelve la sonrisa.

Imagen ilustrativa / Denis Abramov / Sputnik

Una sonrisa debe tener una razón. Desde la infancia a los rusos se les enseña muy bien el proverbio: «La risa sin razón es propia de un tonto».  Los padres suelen utilizar esta frase porque quieren saber de qué se ríen sus hijos. De acuerdo con los mencionados lingüistas Sternin y Prójorov, en el momento de sonreír delante de los demás para evitar malentendidos hace falta tener un motivo, además este motivo debe resultar claro para los demás.

Si un ruso no entiende la razón por la cual sonríe su interlocutor, esto le hace sentir incómodo y le obliga a averiguar el motivo de la sonrisa. ¿Se estará riendo de mí? ¿Tengo algo mal?, se preguntaría. Cuando, por ejemplo, en el colegio un niño sonríe durante la realización de una tarea, la maestra lo puede interpretar de distintas maneras: «El alumno no está centrado», «le resulta fácil la tarea», «ha acabado la tarea».

Una sonrisa ha de ser apropiada. Desde el punto de vista de los rusos, una sonrisa debe ser apropiada y corresponder a una determinada situación comunicativa. No vas a sonreír si alguien está pasando un mal momento, está triste, enfermo o tiene problemas serios. Tampoco hay que sonreír en un momento tenso: «Ahora mismo no estoy para risas». Creo que es lógico para muchas culturas europeas. Aunque en Asia es distinto.

Imagen ilustrativa / Pixabay / Pexels

El escritor Ilyá Ehrenburg, citado por Sternin en sus memorias, recuerda a un hombre chino, el cual le informó de la muerte de su esposa con una sonrisa. Esta sonrisa significaba: «No tienes por qué preocuparte, es mi dolor» (para los rusos es algo impensable). Los chinos tienen un proverbio que dice: «Un puño enojado no golpea una cara sonriente». Esta idea se encuentra también en varios trabajos de lingüistas y culturólogos rusos, como, por ejemplo, en los del profesor del Instituto Estatal de lengua rusa A.S. Pushkin, Aléxander Mamontov, y del profesor de la Universidad Estatal Pedagógica de Moscú, Piotr Moroslin. «A diferencia de los chinos, los rusos no pertenecen a una nación ‘sonriente’, mientras que en China la sonrisa se fomenta y se propaga», aseguran.

El hecho de no sonreír siempre a los desconocidos no significa que los rusos sean gente hosca, antipática y amargada. Tienen un buen sentido del humor y les gusta disfrutar de la vida. El Día de la Sonrisa, que se celebra el primer viernes del mes de octubre, los periodistas suelen entrevistar a la gente en la calle, preguntándoles qué les hace sonreír. Ya que la sonrisa rusa normalmente debe tener una razón, la gente tiene muchas: «Me hace sonreír este día tan soleado», «yo sonrío muy a menudo», «todo lo positivo me hace sonreír», «simplemente la vida, hay que vivir contento», «todo me hace sonreír, la vida es bella», «soy una persona muy positiva, me encanta sonreír».

Igual en definitiva los rusos no son tan extraños como parecen. Con razón decía en su obra mundialmente conocida ‘Guerra y Paz’ el escritor ruso León Tolstói, considerado uno de los más grandes autores de la literatura universal, «lo que se llama belleza, reside únicamente en la sonrisa: si una sonrisa agrega encanto a la cara, es hermosa; si una sonrisa no cambia el rostro, es normal; si lo estropea, es mala».

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